En el Día Internacional de la Lengua Materna, desde el Servicio de Traducción e Interpretación queremos recordar algo muy sencillo e importante: todas las personas a las que atendemos tienen derecho a expresarse en su lengua materna, si así lo desean. ¿Por qué? Porque es la lengua en la que mejor pueden contar sus historias, explicar sus necesidades y compartir sus miedos con la profundidad y precisión que merecen.
Aunque muchas personas puedan comunicarse en otros idiomas, eso no siempre significa que lo hagan con seguridad o que el mensaje llegue tal y como quieren transmitirlo. Por eso trabajamos para que nadie tenga que expresarse en una lengua impuesta o asociada a procesos de colonización que históricamente han relegado su idioma y su cultura.
Desde casi los inicios de CEAR, trabajamos con un objetivo claro: que dos personas puedan entenderse en sus respectivas lenguas maternas como si compartieran un mismo idioma. Esto es posible gracias a un equipo técnico que coordina intervenciones, traduce documentación, gestiona incidencias, incorpora nuevos idiomas (a veces impensables), acompaña y forma a intérpretes y media entre necesidades y expectativas.
A este equipo se suman más de 100 profesionales de la traducción y la interpretación, remuneradas y de voluntariado, que hacen posible la comunicación en los ámbitos jurídico, psicológico, social y sanitario. Algunas de estas personas llegaron un día como solicitantes de protección internacional o migrantes y hoy convierten su lengua materna en una herramienta profesional para ayudar a quienes viven situaciones similares.
Nuestra labor se centra, en gran medida, en idiomas de menor difusión en España, estrechamente vinculados a las lenguas maternas de las personas que atendemos. En 2025, los principales idiomas de interpretación fueron bambara, wólof, ucraniano, árabe occidental y soninké, además de francés, ruso, árabe oriental o fula, entre otros. En traducción escrita destacaron el ucraniano, el árabe (oriental y occidental), el ruso o el persa.
Solo en 2025 logramos que más de 9.000 personas de alrededor de 80 nacionalidades pudieran comunicarse, con más de 36.000 actuaciones en cerca de 50 idiomas.
Seguimos trabajando para que cada lengua encuentre su espacio y cada persona pueda ser escuchada en la suya.
También queremos agradecer a las compañeras y compañeros de otras áreas el esfuerzo que hacen por adaptar su lenguaje y su trabajo para facilitar la labor de interpretación. Sabemos que no es lo mismo comunicarse directamente que hacerlo a través de una intérprete.

