Este 8M nos movilizamos para recordar que ‘Todas podríamos ser refugiadas’

El pasado 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, salimos a las calles para reivindicar que se acabe la violencia contra las mujeres en todo el mundo, por el derecho a vivir en paz y en libertad, y porque #TodasPodríamosSerRefugiadas

Más de la mitad de las personas refugiadas son mujeres y niñas. No solo tienen que huir por guerras o conflictos, sino también por trata, matrimonios forzosos, explotación sexual, mutilación genital femenina y violencias por ser mujer. Por ellas también gritamos el viernes #SeAcabó. También alzamos la voz por las mujeres de Gaza, Afganistán, Siria, Yemen, Ucrania, Sudán… y por todas aquellas atrapadas en zonas de conflicto, que muchas veces sufren además violencia sexual como arma de guerra.

Tristemente, la odisea de las mujeres migrantes y refugiadas no termina cuando logran escapar de la violencia. Ser mujer y migrante es un imán para sufrir más agresiones durante el trayecto y graves discriminaciones en los países de acogida. El 8 de marzo y y siempre debemos poner los derechos y las vidas de las mujeres en el centro para que ninguna se quede sin protección y construyamos sociedades refugio que traspasen fronteras.

En Madrid

En Las Palmas de Gran Canaria