Otro año más, en CEAR nos sumamos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8M) con una serie de actividades que buscan reflexionar, visibilizar y reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad, especialmente en el ámbito de la migraciónOtro año más, en CEAR nos sumamos a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer (8M) con una serie de actividades que buscan reflexionar, visibilizar y reivindicar el papel de las mujeres en la sociedad, especialmente en el ámbito de la migración y el refugio. Desde espacios de expresión colectiva hasta la movilización en las calles, estas iniciativas nos han permitido compartir nuestras voces y exigir igualdad y justicia. y el refugio.

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Fati Jadad, activista por la libertad del pueblo saharaui y la igualdad de género, expuso la situación del Sáhara Occidental, subrayando que «el colonialismo no es cosa del pasado”, sino que seguimos teniendo “una colonia en África». Destacó la represión que sufren las mujeres saharauis en los territorios ocupados, sometidas a vigilancia, acoso, torturas y agresiones sexuales por parte de las fuerzas de ocupación marroquíes. También denunció la discriminación en el acceso a la educación y el empleo, así como la falta de acción de la comunidad internacional.
Suha Alnajjar, activista y miembro del movimiento de mujeres palestinas ‘Alkarama’, describió la devastadora situación en la Franja de Gaza tras meses de ataques israelíes: «No queda ni un solo centímetro seguro para la población». Denunció el asesinato de más de 50.000 personas, la destrucción de infraestructuras y la imposibilidad de acceder a comida, agua y atención médica. Subrayó que «ser mujer en Gaza es doblemente duro», mencionando los abusos sexuales, la falta de productos de higiene menstrual y la dificultad para dar a luz en condiciones seguras.
Victory Izevbokun, defensora de los derechos humanos y experta en migración y género, abordó la situación de las mujeres nigerianas víctimas de trata con fines de explotación sexual. Explicó cómo el vudú es utilizado por las redes de trata para controlar a las mujeres mediante rituales de sumisión y miedo: «El vudú les hace creer que, si rompen su pacto, ellas o sus familias morirán». También denunció la falta de formación de las autoridades europeas para identificar a estas víctimas y la barrera lingüística como un obstáculo para su integración.
Iliassou Olalla, trabajadora social afrofeminista y cofundadora del colectivo afroandaluz Biznegra, reflexionó sobre el papel de las mujeres africanas en sus comunidades y la discriminación que enfrentan en Europa. «Nos encontramos con mecanismos de desconfianza total en las instituciones y con el estigma de nuestras propias prácticas culturales». Denunció la falta de reconocimiento de los procesos migratorios como una forma de violencia de género y la dificultad de acceso a derechos para las mujeres africanas en España.
El conversatorio cerró con una reflexión sobre la importancia de la educación y la organización colectiva. «El conocimiento es un acto de resistencia», afirmó Suha Alnajjar. Por su parte, Victory Izevbokun destacó la necesidad de «romper las soledades» y construir redes de apoyo entre mujeres. La sesión dejó claro que, a pesar de las diferencias geográficas y culturales, las luchas de las mujeres por la justicia y la igualdad están profundamente entrelazadas.





















