Día Mundial de la Salud Mental: una vez más miramos hacia Gaza

Este año, en el Día Mundial de la Salud Mental, el equipo de Atención Psicológica de CEAR nos invita de nuevo a mirar hacia Gaza y, en especial, hacia los retos que plantea un genocidio como este a nivel profesional. El año pasado hablamos de la importancia del daño de la violencia sobre el trauma Intergeneracional; y este año volvemos a dedicar este día a su recuerdo, porque hablar de Gaza es, quizás, una de las pocas cosas que podemos hacer desde la sociedad civil y las entidades sociales: no olvidarles

Hablar de salud mental en este contexto es un desafío en sí mismo. ¿Cómo hacerlo cuando no hay presente, cuando el pasado es un cúmulo de heridas y el futuro está negado? ¿Cómo hablar de bienestar emocional cuando tu día a día se centra en la supervivencia, luchando contra el hambre, la destrucción, el miedo y la pérdida constante? 

Por eso, creemos que hoy, más que nunca, es necesario nombrar esta realidad. Porque la salud mental no es solo un tema clínico o individual: es un reflejo de las condiciones de vida, de la seguridad, de los vínculos y de la esperanza compartida. Y cuando todo eso desaparece, lo que se resquebraja no es solo la mente de las personas, sino el tejido social que sostiene a toda una comunidad, como la palestina, que se articula, y ha sobrevivido durante generaciones, sobre los pilares de la familia y la comunidad, y el arraigo a su tierra. 

Nos gustaría rescatar las palabras de Devin George Atallah y Yasse Matar Abu-Jamie, psicólogos palestinos en la diáspora y el exilio, que reflejan la importancia de la Salud Mental desde su propia mirada cultural:

“Sabemos que no existe ninguna intervención psicológica capaz de abordar la profundidad del daño y la desesperanza. La curación intergeneracional es fundamental para la identidad Palestina (…) consideramos que esa curación es el núcleo en nuestra lucha, por seguir protegiendo y cuidando, frente a la violencia colonial genocida, que, por diseño, pretende hacer imposible nuestra perseverancia intergeneracional. La salud mental y la curación palestinas son un terreno de lucha y son especialmente significativas mientras seguimos encontrando formas de hacer crecer nuestra continuidad de vida, y de resistencia, tanto la curación, como nuestra continuidad, dependen de nuestros hijos y antepasados y de nuestra determinación para sobrevivir frente al genocidio y la continua oleada de traumas». 

Nos corresponde, a todas y todos —profesionales de la salud mental, de la salud , la intervención social ,  cooperantes, periodistas, sociedad civil— asumir que este es un camino de fondo. Un camino que requiere seguir vinculados, seguir sintiendo y escuchando las voces y las historias de las personas palestinas, para que, en medio del dolor, podamos seguir buscando y encontrando formas de sanar.

Porque defender la salud mental en Gaza es también defender los derechos humanos, la dignidad, la memoria y la posibilidad de futuro de todo un pueblo.

* Servicio de Atención Psicológica de CEAR

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