Hoy, en el Día Internacional de la Traducción, en CEAR queremos celebrar el poder de las palabras y reconocer la labor de nuestras compañeras y compañeros del Servicio de Traducciones.
Sabemos, por experiencia, que una palabra puede cambiar una vida. Lo vimos con Saliou que, al llegar a España, entendió que tenía derechos gracias a su intérprete. Ocho años después, él mismo forma parte de nuestro equipo, poniendo voz y oídos a quienes más lo necesitan. Historias como la suya nos recuerdan que la traducción y la interpretación son mucho más que un apoyo lingüístico: son un puente entre culturas y una herramienta fundamental para el acceso a sus derechos para las personas refugiadas.
Actualmente contamos con alrededor de 150 personas que colaboran con el servicio como traductores e intérpretes, repartidas por toda España —en su mayoría mujeres—, que en el último año han interpretado y/o traducido en más de 50 idiomas. Entre los más habituales en interpretación se encuentran el wólof, bambara, soninké, fula, ucraniano y árabe. En el ámbito de la traducción los más demandados son árabe, ucraniano, ruso y francés.
Nuestro servicio se enfrenta a retos constantes:
- Garantizar una comunicación de calidad, incluso en situaciones de emergencia.
- Atender idiomas de menor difusión en España para los que no siempre es fácil encontrar intérpretes.
- Ser la voz y los oídos de las personas solicitantes de asilo y refugiadas.
- Contribuir a la profesionalización del sector y al reconocimiento de esta labor esencial.
También asumimos dificultades complejas: desde la falta de la falta de traductores y traductoras juradas en idiomas con alta demanda, como el ucraniano, hasta la carga emocional que supone interpretar las historias de vida de las personas a las que acompañamos, o la traducción de términos que no existen en algunas lenguas, como empadronamiento o protección subsidiaria.
A pesar de ello, seguimos convencidas y convencidos de que cada traducción es un paso hacia la justicia, la dignidad y el entendimiento mutuo.
Hoy damos las gracias a todas las personas que traducen e interpretan para CEAR por tender puentes y garantizar que las personas refugiadas sean escuchadas. Sin ellas, nuestro trabajo no sería posible.

