Logros y aprendizajes del centro de emergencias para mujeres de Calella 

Entre diciembre de 2024 y mayo de 2025, el equipo de humanitaria de Catalunya habilitó un espacio seguro no mixto de 280 plazas en la comarca del Maresme (Catalunya) en tiempo récord, un reto que nos deja aprendizajes, reflexiones y buenas prácticas.

Nuestro centro de emergencias no mixto ubicado en el municipio de Calella, en la comarca del Maresme (Catalunya), estuvo operativo desde finales de 2024 hasta el 30 de mayo de 2025 con el objetivo de dar respuesta al aumento de llegadas de mujeres en situación de extrema vulnerabilidad que llegaban principalmente por la ruta canaria y la ruta balear.  

Su apertura vertiginosa, la gestión de un número elevado de plazas y la atención a mujeres que han sufrido todo tipo de violencias sexuales, psicológicas y físicas, merecen un espacio de reconocimiento y reflexión sobre los logros y aprendizajes cosechados durante estos meses.  

El reto de construir un espacio seguro 

En poco más de un fin de semana, un hotel de los años 80 en el municipio de Calella pasó a convertirse en un centro de emergencias con 280 plazas. La mayoría de las nacionalidades de mujeres que han pasado por este espacio pertenecen al Magreb y África Subsahariana. Es llamativa la presencia significativa de mujeres que llegan solas de origen somalí, a través de la ruta de las Islas Baleares, en concreto desde Argelia hasta Formentera o Ibiza.  

Mujeres que llevan en sus cuerpos décadas de violencia acarreada por la guerra de Somalia y que se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad por las redes de trata, la explotación sexual, la explotación laboral o el matrimonio concertado en Europa. La intervención con ellas ha sido un reto, fundamentalmente por la brecha del idioma, pero también porque han sufrido tanta violencia que las dificultades se multiplican para generar vínculos y relaciones de confianza. 

Independientemente de la nacionalidad, haber sobrevivido a la violencia es un rasgo común de todas las mujeres que han pasado por este centro. Todas ellas han sufrido algún tipo (o todos los tipos) de violencia en su país de origen y en sus trayectos migratorios: violencia física, sexual, psicológica, Mutilación Genital Femenina, matrimonios forzados…  

Esta situación de extrema vulnerabilidad es un caldo de cultivo para las redes de trata. Un alto porcentaje de las mujeres que han llegado han salido del dispositivo abandonándolo, es decir, sin comunicación al equipo, sin una salida formal, documentación firmada y entrevista social hecha. Todo apunta a que han sido captadas por redes de trata y explotación en el resto de Europa.  

Esto ha obligado a desarrollar diferentes estrategias. Una parte del equipo se ha dedicado en exclusiva a la gestión de estos abandonos a través de talleres y charlas en grupos reducidos sobre la prevención de la trata. Talleres que se han ido adaptando a las necesidades de ellas, poniéndolas constantemente en el foco. Sin duda, esta ha sido una buena práctica, ya que muchas de ellas han reconocido la presión de redes a la que estaban sometidas, muchas han reflexionado y no han abandonado el centro y otras han reingresado tras abandonarlo.  

Ginés García, director del centro de emergencias Calella, hace balance de esta experiencia con una sonrisa tímida: “Creo que realmente se ha conseguido crear un espacio seguro y para esto la metodología tiene que ser atender sus necesidades. Que vean que hay una respuesta, que hay unos cuidados, una escucha. Y en el día a día que sepan que estamos aquí por ellas, y ellas son el centro de nuestra atención. Una acogida digna que ponga en el centro a las personas. Cuando consigues esto, las defensas rebajan y empiezan la confianza y el vínculo. En ese momento, se puede empezar a trabajar”.  

El programa de Atención Humanitaria, un programa genuino en Europa 

El programa de Atención Humanitaria está dirigido a la protección de los derechos de las personas migrantes que llegan por vía marítima. Es un programa genuino en Europa y en el mundo, explica Lidia Hernández, coordinadora estatal de Acción Humanitaria: “No existe un programa como este que atienda a las personas que llegan por costa independientemente de su estatus migratorio”. 

Este programa es liderado por el Estado e implementado por las organizaciones que tienen suficiente experiencia en Acogida y Ayuda Humanitaria, como es el caso de CEAR. Los gobiernos locales tienen un papel fundamental en este proceso de acogida, ya que son los que pueden facilitar el acceso a los servicios básicos como salud y educación.  

El aumento de llegadas vía marítima hizo que se declarara la situación de emergencia en octubre de 2023 y bajo este paraguas se han ido abriendo y cerrando en los últimos dos años y medio plazas de emergencia para completar esas plazas de Atención Humanitaria, como es el caso de Calella. Gracias a todas las compañeras y compañeros que hacen posibles espacios seguros como este, que son el alma de nuestra organización. 

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